POSTIGO DEL ACEITE

Sito en el corazón de Sevilla y construido en el año 1.107, el Postigo se erigió como una de las dieciocho puertas de la muralla que permitían el acceso a la Sevilla medieval. Por él entraba el aceite a la ciudad y era el punto caliente de los comercios relacionados con este oro líquido. En el siglo XII cambió su función y se denominó Puerta de Barcos, debido a la construcción de las Atarazanas, destinadas a la construcción de navíos. Ya en el siglo XIX y como consecuencia del ensanche de la ciudad, la muralla medieval fue derribada y sólo se conservan completos la Puerta de la Macarena y el Postigo del Aceite, donde nos encontramos.

 

En la cara interior del arco, en su parte superior, se encuentra el escudo de la ciudad de Sevilla, en el que aparecen San Fernando (quien reconquistó Sevilla del dominio musulmán), San Isidoro de Sevilla y San Leandro de Sevilla, ambos hermanos y destacados eclesiásticos de la ciudad de Sevilla. También encontramos, bajo este escudo, una lápida que recuerda la remodelación del arco que realizó el arquitecto Benvenuto Tortello, quien ensanchó el arco para facilitar el paso de los carruajes.

 

Gracias al entorno arquitectónico y la estrechez del propio arco, es uno de los puntos favoritos de los cofrades para ver pasar las Hermandades de la Semana Santa de Sevilla

  

 

SEVILLA: MURALLAS Y PUERTAS

Entre arcos y postigos, había más de una veintena de accesos, aunque hoy solo se conservan 3 de ellos: la Puerta de la Macarena, la Puerta de Córdoba y el Postigo del Aceite.

Este último se encuentra en la zona que antiguamente era el Puerta de Indias, junto al edificio de correos en el histórico barrio del Arenal, al lado de Postigo10. El arco se construyó en el año 1107, siendo Ben Yusuf el gobernante de la ciudad, y fue reformado por el arquitecto Benvenuto Tortello en 1572-1573 cuando Francisco Zapata y Cisneros, Conde de Barajas, era el alcalde de la ciudad.

Más tarde -en el siglo XVIII- se abrió en su costado derecha una capilla donde se instaló un retablo barroco con una venerada imagen de la Inmaculada Concepción, atribuida a Pedro Roldán.

Su nombre se debe a que por este acceso entraba el cargamento de aceite, ya que en las inmediaciones se encontraba el mercado y el almacén de aceites. No obstante, en el siglo XII tenía otra función de mayores dimensiones. Se le llamaba bad al-Qatay (puerta de Barcos) y se debía a que los almohades construyeron junto a este puerto las atarazanas, donde se construirían los navíos.

Los postigos eran las puertas no principales de la ciudad y este acceso en concreto también se conocía como arco del PostigoPor su estrechez y su entorno arquitectónico, era uno de los lugares favoritos de los cofrades para contemplar a las Hermandades de la Semana Santa.