Historia del Postigo

Sito en el corazón de Sevilla y construido en el año 1107, el Postigo se erigió como una de las dieciocho puertas de la muralla que permitían el acceso a la Sevilla medieval. Por él entraba el aceite a la ciudad y era el punto caliente de los comercios relacionados con este oro líquido. En el siglo XII cambió su función y se denominó Puerta de Barcos, debido a la construcción de las Atarazanas, destinadas a la construcción de navíos. Ya en el siglo XIX y como consecuencia del ensanche de la ciudad, la muralla medieval fue derribada y sólo se conservan completos la Puerta de la Macarena y el Postigo del Aceite, donde nos encontramos. En la cara interior del arco, en su parte superior, se encuentra el escudo de la ciudad de Sevilla, en el que aparecen San Fernando (quien reconquistó Sevilla del dominio musulmán), San Isidoro de Sevilla y San Leandro de Sevilla, ambos hermanos y destacados eclesiásticos de la ciudad de Sevilla. También encontramos, bajo este escudo, una lápida que recuerda la remodelación del arco que realizó el arquitecto Benvenuto Tortello, quien ensanchó el arco para facilitar el paso de los carruajes. Gracias al entorno arquitectónico y la estrechez del propio arco, es uno de los puntos favoritos de los cofrades para ver pasar las Hermandades de la Semana Santa de Sevilla. 

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